La adopción de metodologías estandarizadas como la ISO 14083 permite contar con indicadores más precisos y comparables.

La Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (CEDOL) presentó los resultados de un estudio sobre consumo de combustible y huella de carbono realizado a partir de datos operativos correspondientes a 2025. El análisis incluyó información aportada por empresas asociadas que desarrollan actividades en sectores tan diversos como consumo masivo, alimentos, industria farmacéutica, automotriz y transporte de cargas peligrosas.

La investigación tuvo como objetivo conocer el desempeño energético y ambiental de las distintas configuraciones de camiones utilizadas en el transporte de cargas de larga distancia, así como generar indicadores de referencia para el sector logístico.

Para la elaboración del informe se analizaron miles de viajes realizados por unidades tractor con semirremolque que recorrieron más de 4.000 kilómetros mensuales y que contaban con una capacidad de carga neta superior a las 16 toneladas. El estudio consideró exclusivamente vehículos con motorización diésel, excluyendo aquellas unidades impulsadas por sistemas dual-fuel o gas.

Los vehículos fueron agrupados en cinco categorías según su capacidad de carga útil: hasta 21 toneladas; entre 27 y 30 toneladas; entre 31 y 35 toneladas; entre 36 y 40 toneladas; y más de 50 toneladas.

En una primera instancia, el análisis mostró que las unidades de mayor porte registran un consumo absoluto de combustible en función de la distancia más elevado. Mientras los camiones de hasta 21 toneladas consumen en promedio 33,45 litros cada 100 kilómetros, las unidades de más de 50 toneladas alcanzan los 38,05 litros por cada 100 kilómetros recorridos.

Sin embargo, cuando la medición se realiza en función de las toneladas transportadas por kilómetro recorrido (ton-km), los resultados se invierten. Los vehículos de mayor capacidad logran una utilización mucho más eficiente del combustible, con un consumo de apenas 0,0075 litros por tonelada-kilómetro, frente a los 0,0159 litros por tonelada-kilómetro de las unidades de menor capacidad.

Estos resultados confirman que el uso de unidades capaces de transportar mayor volumen permite reducir significativamente el consumo energético por tonelada movilizada.

La importancia de medir los viajes vacíos

El estudio también incorporó los criterios establecidos por la norma ISO 14083, que establece las pautas para la cuantificación y el reporte de emisiones de gases de efecto invernadero en las operaciones de transporte y logística.

A diferencia de las otras metodologías, esta norma exige contemplar no solo los trayectos realizados con carga completa, sino también aquellos efectuados con carga parcial o incluso vacíos, una realidad habitual en muchas operaciones logísticas.

Al incorporar esta condición, el consumo específico prácticamente se duplica en la mayoría de las categorías analizadas. Por ejemplo, los camiones de hasta 21 toneladas pasan de registrar 0,0159 litros por tonelada-kilómetro a 0,0317 litros por tonelada-kilómetro cuando se consideran los recorridos sin carga.

Según explican desde CEDOL, este incremento refleja el impacto que tienen los retornos vacíos sobre la eficiencia operativa, sobre los costos de combustible y la huella ambiental de los productos transportados.

Uno de los hallazgos más relevantes del informe corresponde a la categoría de camiones con capacidad de entre 31 y 35 toneladas.

Mientras en el resto de las tipologías el consumo por tonelada-kilómetro prácticamente se duplica al considerar los viajes vacíos, en esta categoría el incremento fue de apenas 47%.

La explicación surge del análisis de los datos operativos: estas unidades registraron un factor de ocupación promedio del 83%, lo que implica que solo el 17% de los kilómetros recorridos se realizaron sin carga.

Este resultado evidencia la importancia de la planificación logística, la consolidación de cargas y la articulación eficiente de los flujos de transporte para mejorar el aprovechamiento de los vehículos y reducir costos y emisiones.

Menor huella de carbono por tonelada transportada

A partir del consumo de combustible relevado y utilizando un factor de emisión de 2,68 kilogramos de dióxido de carbono por litro de diésel consumido -oportunamente realizado por CEDOL calculó la huella de carbono de cada categoría de vehículos bajo los lineamientos de la norma ISO 14083.

Los resultados muestran nuevamente ventajas para las configuraciones de mayor capacidad. Las unidades de más de 50 toneladas de carga útil registraron una emisión promedio de 39,69 gramos de CO₂ por tonelada-kilómetro, el valor más bajo de toda la muestra analizada.

Por su parte, los camiones de entre 31 y 35 toneladas alcanzaron 42,67 gramos de CO₂ por tonelada-kilómetro, mientras que las unidades de hasta 21 toneladas registraron la huella más elevada, con 84,86 gramos de CO₂ por tonelada-kilómetro.

Los resultados del estudio ponen de manifiesto que la reducción de emisiones no depende únicamente de la tecnología de los vehículos, sino también de la eficiencia operativa con la que se gestionan las flotas.

La optimización de los niveles de ocupación, la reducción de los viajes vacíos y una mejor coordinación entre cargadores y operadores logísticos aparecen como variables clave para avanzar hacia un transporte de cargas más sustentable.

En este sentido, la adopción de metodologías estandarizadas como la ISO 14083 permite contar con indicadores más precisos y comparables, contribuyendo a una medición más realista del impacto ambiental de las operaciones logísticas y generando información estratégica para la toma de decisiones en toda la cadena de abastecimiento.

«El estudio confirma que la sustentabilidad y la eficiencia operativa van de la mano. Las unidades con mayores niveles de ocupación y menor cantidad de viajes vacíos logran reducir significativamente el consumo de combustible y las emisiones por tonelada transportada, demostrando que la planificación logística es una herramienta clave para avanzar hacia cadenas de suministro más sostenibles” sostiene Rodolfo Fiadone, coordinador del Departamento de Ambiente y Sustentabilidad de CEDOL.