Con tan solo 27 años diseñó una herramienta que mejoró la trazabilidad de los movimientos y simplificó el trabajo diario de los operarios.
La logística moderna encuentra en las nuevas generaciones una fuente constante de innovación. Con una mirada orientada al análisis de datos, la mejora continua y el uso de tecnología aplicada a la operación, muchos jóvenes profesionales están impulsando cambios concretos dentro de los centros de distribución. Es el caso de Eugenio Di Césare, analista de logística en Grupo Cargo. A partir de una problemática detectada durante los controles diarios de stock, desarrolló una aplicación que permite guiar a los operarios en la correcta selección de productos según el criterio FEFO (First Expired, First Out) o “primero que vence, primero que sale”, reduciendo errores, mejorando la eficiencia operativa y fortaleciendo la trazabilidad de los movimientos.
En esta entrevista comparte cómo nació la iniciativa, cuáles fueron los desafíos de implementación y qué aprendizajes le dejó liderar una mejora con impacto directo en la operación.
-¿Cómo comenzó tu recorrido profesional en logística?
–Me gradué como Ingeniero Industrial en la Universidad Nacional de Tucumán y llegué a Grupo Cargo en abril de 2024 como pasante de logística. Después de algunos meses fui incorporado como Analista de Stock y, posteriormente, regresé al área de logística como Analista. Haber pasado por distintas funciones me permitió comprender la operación desde diferentes perspectivas y detectar oportunidades de mejora que muchas veces aparecen en el trabajo cotidiano.
-¿Cómo vivís este crecimiento profesional dentro de Grupo Cargo?
–Sinceramente fue algo que nunca imaginé. Cuando ingresé a la empresa no pensaba desarrollar una herramienta con la repercusión que terminó teniendo. Mi objetivo era resolver un problema que observaba todos los días. Lo que más me enorgullece es haber transformado una necesidad operativa en una solución que facilitó el trabajo de muchas personas. También valoro mucho la confianza que me brindó Grupo Cargo para proponer una idea, desarrollarla e implementarla dentro de la operación.
-¿Cuándo detectaste el problema que dio origen al proyecto?
–Lo detecté durante los conteos diarios de stock. Mientras recorría el depósito observaba que un mismo producto podía encontrarse en distintas ubicaciones y con diferentes fechas de vencimiento.
En teoría debía respetarse el criterio FEFO, pero en la práctica eso no siempre ocurría. Con el tiempo entendí que el problema no estaba relacionado con la voluntad o el compromiso de los operarios, sino con un proceso que dependía demasiado de controles manuales y de la memoria de las personas.
-¿Qué consecuencias generaba esa situación?
–El principal riesgo era económico. Cuando no se respeta el criterio FEFO pueden quedar productos próximos a vencer dentro del depósito mientras salen otros con fechas más lejanas. Eso puede derivar en pérdidas económicas, reubicaciones de mercadería de urgencia o incluso en la necesidad de comercializar productos bajo condiciones especiales para evitar vencimientos.
Además, era un indicador que impactaba directamente en la calidad de la operación y en el desempeño del centro de distribución frente a otros establecimientos de la compañía.
-¿Cuál fue el primer paso para abordar el problema?
–Lo primero que hice fue convertirlo en un indicador medible. Desarrollé un tablero en Power BI que permitía visualizar y monitorear diariamente los incumplimientos FEFO. Sin embargo, aunque comenzamos a medir el problema, los resultados no mejoraban. Eso me llevó a profundizar el análisis para entender cuáles eran las causas reales que estaban detrás de esos desvíos.
-¿Qué descubriste al observar el trabajo diario de los autoelevadoristas?
–Descubrí que el problema no estaba en las personas.
Los operarios trabajan bajo mucha presión, con objetivos de productividad, movimientos urgentes, reposiciones y múltiples tareas simultáneas. Debían recordar ubicaciones, códigos, fechas de vencimiento y consultar constantemente documentación impresa.
Ahí entendí que el verdadero desafío era brindarles una herramienta que los ayudara a tomar mejores decisiones de manera rápida y sencilla.
-¿Cómo surgió la idea de desarrollar una aplicación?
–La idea nació justamente de esa observación. Detectamos que los autoelevadoristas generalmente consumían el pallet más accesible o cercano porque no contaban con una herramienta que les indicara cuál era el correcto según el criterio FEFO.
Entonces desarrollé una aplicación que permitiera estandarizar esa decisión y guiar al operario durante el proceso.
-¿Cómo funciona concretamente la herramienta?
–El funcionamiento es muy simple porque la idea era que fuera práctica para el uso diario. Cuando el operario recibe una orden de salida, ingresa a la aplicación con su legajo y busca el código del producto. Automáticamente el sistema le indica cuál es el pallet que debe consumir según la fecha de vencimiento y le muestra la ubicación exacta dentro del depósito. Una vez realizado el movimiento, la operación queda registrada en tiempo real, permitiendo conocer quién efectuó la tarea, cuándo la realizó y qué producto consumió.
-¿Qué beneficios aportó además del cumplimiento FEFO?
–Los beneficios fueron mucho más amplios de lo que inicialmente imaginábamos.
Los operarios dejaron de depender de múltiples hojas impresas y redujeron significativamente los tiempos de búsqueda. También mejoró la trazabilidad de los movimientos y la visibilidad de la operación. Otro aspecto muy importante fue la disminución de recorridos innecesarios dentro del depósito, lo que permitió optimizar el uso de los autoelevadores y reducir el consumo de combustible.
-¿Qué resultados obtuvieron?
–Con el tiempo los resultados fueron muy claros. El nivel de incumplimiento FEFO disminuyó drásticamente y logramos posicionarnos entre los centros de distribución con mejores indicadores del país en esta materia. Además, redujimos significativamente el riesgo de pérdidas por vencimiento de productos y mejoramos la confiabilidad general del inventario. Fue una demostración concreta de cómo una solución tecnológica relativamente simple puede generar un impacto muy significativo en la operación.
-¿Qué aprendiste liderando esta mejora?
–Aprendí que las mejores soluciones no nacen detrás de una computadora, sino escuchando a quienes realizan el trabajo todos los días. La aplicación final es muy diferente a la primera versión que imaginé. Durante la implementación recibí numerosas sugerencias de los operarios y muchas de ellas fueron incorporadas al sistema. Entendí que liderar una mejora implica acompañar a las personas durante el cambio, escuchar sus necesidades y construir soluciones junto con ellas.
-¿Qué desafíos enfrenta hoy un joven profesional de logística?
–Uno de los principales desafíos es adaptarse a un entorno que cambia permanentemente. Las operaciones generan cada vez más información y las empresas necesitan profesionales capaces de transformarla en decisiones concretas.
También es fundamental desarrollar habilidades humanas. La tecnología es importante, pero de nada sirve si uno no comprende los problemas reales que enfrentan las personas en la operación. Mi recomendación es mantenerse curioso, recorrer el depósito, escuchar mucho y animarse a proponer mejoras. Muchas oportunidades aparecen en problemas que todos observan a diario pero que nadie se detuvo a resolver.
-Para finalizar, ¿qué reflexión te deja esta experiencia?
–Me dejó una enseñanza muy importante: muchas veces los problemas no surgen por falta de compromiso de las personas, sino por la ausencia de herramientas adecuadas. Esta aplicación nació para ayudar a los operarios, simplificar tareas y hacer el trabajo más rápido, ordenado y seguro.
Creo que ahí está el verdadero valor de la tecnología aplicada a la logística: no solamente en mejorar indicadores, sino también en mejorar la forma en que las personas trabajan todos los días.