Hernán Sánchez: “La rentabilidad es el motor de la búsqueda de la eficiencia”.

El presidente de CEDOL y FAETYL participó del panel Rentabilidad en Management Logístico 2026 y planteó que, frente a la contracción de los márgenes, las empresas deben profundizar la productividad, invertir en tecnología y revisar estructuras de costos. También reclamó una simplificación tributaria y avanzar en una agenda laboral que permita mejorar productividad y salarios.

La rentabilidad volvió a ocupar un lugar central en el debate de la logística argentina. En el marco de la 19° edición de Management Logístico, que reunió a más de 1.700 asistentes en el Goldencenter el pasado 16 de setiembre, Hernán Sánchez, presidente de la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (CEDOL) y de la Federación Argentina de Entidades de Logística y Transporte (FAETYL), analizó los desafíos que enfrenta el sector en un escenario de menor inflación, caída de algunos volúmenes y márgenes más ajustados.

Para Sánchez, hablar de rentabilidad no debería generar resistencia dentro de la actividad. Por el contrario, la considera una condición necesaria para que las empresas puedan invertir, capacitar a sus equipos y mejorar sus procesos.

“La rentabilidad es el motor de la búsqueda de la productividad, de la eficiencia”, sostuvo durante el panel que compartió con Cristian Sanz, presidente de FADEEAC, y Oscar Antelo Paz, presidente de ARLOG, con la moderación del economista Santiago Bulat.

Según explicó, durante los años de alta inflación muchas empresas pudieron sostener una rentabilidad aparente a partir de ajustes periódicos de tarifas, mientras determinados costos quedaban postergados o directamente fuera del análisis. Amortizaciones, contingencias y otros componentes de la estructura de costos no siempre eran incorporados de manera adecuada.

“Lo que vemos hoy es una contracción de los márgenes reales, pero básicamente porque aparecen los costos ocultos que muchas de las compañías tienen”, señaló. La situación, aclaró, no alcanza de la misma manera a las empresas que ya habían avanzado en procesos de profesionalización y gestión.

De la inflación a la productividad

El cambio de escenario también modifica la forma en que las compañías administran sus activos. Sánchez puso como ejemplo los niveles de inventario y su impacto sobre la demanda de almacenamiento.

Durante años, las empresas acumularon stocks como una forma de protegerse frente a la inflación, la incertidumbre y las restricciones. Ese comportamiento generó una mayor necesidad de espacio de almacenamiento y capacidad operativa. Con una economía más estable y una tendencia hacia inventarios más bajos, parte de esa capacidad puede quedar subutilizada.

“Trabajar con inventarios bajos no solo es eficiente, es rentable. La rentabilidad productiva está en la rotación del inventario, no en mantenerlo”, explicó.

El desafío, en ese contexto, pasa por determinar cuánto de la capacidad instalada debe ajustarse y cuánto conviene conservar a la espera de una recuperación de la actividad.

La misma lógica aparece en el transporte. Frente a una eventual subocupación de camiones, depósitos o personal, las compañías deben decidir si desactivan activos o buscan alternativas para sostenerlos hasta que el ciclo vuelva a cambiar.

Para Sánchez, la respuesta está estrechamente vinculada con la productividad. En ese sentido, destacó las inversiones que vienen realizando los operadores formales en tecnología, nuevas capacidades, flotas y depósitos, además de herramientas para la planificación de la demanda mediante inteligencia artificial.

“Esa productividad es lo que te está defendiendo la tarifa, manteniendo el margen”, afirmó.

La formalidad como condición para invertir

Otro de los puntos centrales de su exposición fue la diferencia entre las empresas formales y las informales. Para el titular de CEDOL y FAETYL, la formalidad no solamente implica cumplir con determinadas obligaciones, sino que también genera condiciones para planificar e invertir.

“El sector formal tiene la capacidad de invertir. ¿Por qué? Porque tiene un contrato, porque tiene acceso al crédito, porque tiene predecibilidad en el futuro”, explicó.

En ese marco, reclamó una reducción de la brecha entre las empresas formales y quienes operan en la informalidad. Una de las herramientas, planteó, debería ser una simplificación del sistema tributario y una menor carga sobre el sector formal.

“Necesitamos una simplificación al menos del sistema tributario y una baja de la carga impositiva sobre el sector formal que también, con control, permita que el informal acceda”, sostuvo.

La complejidad tributaria adquiere una dimensión particular en el transporte y la logística, debido a la cantidad de jurisdicciones en las que opera una misma empresa. Sánchez señaló las dificultades que implica administrar obligaciones impositivas vinculadas con las distintas provincias y municipios por los que circulan las operaciones.

Sánchez también planteó que la actividad necesita revisar aspectos históricos de su funcionamiento. Entre ellos mencionó los convenios colectivos de trabajo, la seguridad jurídica de los contratistas y los esquemas de tercerización que atraviesan buena parte de la cadena logística.

En su visión, la discusión laboral debería estar vinculada a una mejora simultánea de productividad, salarios y calidad de servicio.

“La reforma laboral es que la gente gane más y sea más productiva”, afirmó, y cuestionó que el debate quede limitado a una discusión sobre reducción de salarios o extensión de jornadas.

Para el dirigente empresario, el sector tiene ahora la posibilidad de aprovechar la discusión abierta alrededor de la reforma laboral para avanzar sobre cuestiones que durante años fueron señaladas como obstáculos para la actividad.

“El sector empresario ahora tiene que hacerse cargo de lo que pidió”, sostuvo. Y agregó que, una vez abierto el espacio de discusión, el desafío es sentarse a trabajar sobre los cambios concretos que necesita la actividad.

Una logística eficiente, pese a las limitaciones

Uno de los momentos más marcados de la exposición fue el debate sobre la competitividad de la logística argentina y el impacto de la infraestructura sobre los costos.

Frente a la idea de que la logística constituye una de las principales causas de los problemas de competitividad de la economía argentina, Sánchez propuso una mirada diferente: el sector muchas veces termina absorbiendo las ineficiencias que se originan fuera de su propia operación.

“En la medida de lo que yo entiendo por eficiente, la logística argentina es muy eficiente”, afirmó. El problema, según su planteo, aparece cuando las empresas deben operar con rutas deterioradas, dificultades de acceso, limitaciones portuarias o infraestructura insuficiente.

“Cargarle a un área de servicio los problemas estructurales, que no los puede resolver, no es el sentido”, señaló. Sánchez sostuvo además que muchas soluciones diseñadas a partir de modelos internacionales no necesariamente funcionan de la misma manera en Argentina, porque las condiciones de infraestructura y operación son diferentes.

“La eficiencia pasa por otro lado: pasa por ser eficientes administrando lo que tenemos”, explicó. Para el presidente de CEDOL y FAETYL, esa capacidad de adaptación constituye una de las fortalezas del sector. “El sector argentino realmente, cuando va afuera, triunfa”, concluyó.

Así, el debate planteado en Management Logístico dejó una definición que atraviesa buena parte de los desafíos actuales de la actividad: en un escenario donde la inflación ya no permite esconder ineficiencias detrás de la dinámica de las tarifas, la rentabilidad vuelve a quedar directamente vinculada con la capacidad de medir costos, invertir, mejorar productividad y utilizar de manera más eficiente los activos disponibles.