“Si la sustentabilidad no convive con la rentabilidad, es sólo una declaración de buenas intenciones”

Ingeniera Industrial con un Máster en Marketing Estratégico, Maribel Alvarado, comenzó su trayectoria profesional en 2011 dentro del sector de alimentos. Su ingreso a la industria logística se dio a través del segmento de medicamentos y muestras médicas, donde asumió el liderazgo del área de Calidad e implementó los primeros sistemas de gestión bajo normas ISO 9001. En 2017 se incorporó a Celsur Logística con el objetivo de expandir un Sistema Integrado de Gestión que ya abarcaba Calidad, Ambiente e Higiene y Seguridad, un proceso que le permitió conocer en detalle la totalidad de las operaciones y procesos de la compañía.

Desde 2022 se desempeña como gerente de Calidad, Seguridad, Ambiente y Sustentabilidad, rol en el cual asumió el desafío de incorporar la dimensión ambiental y social a la operación diaria del operador logístico. Bajo su gestión, la compañía diseñó su hoja de ruta con metas a 2026 y 2030, impulsó la medición y reducción de la huella de carbono, concretó proyectos de transición energética e inclusión y comenzó la publicación sistemática de sus reportes de sustentabilidad bajo estándares GRI.

-¿Cómo llegaste al sector logístico y cuál fue el recorrido profesional que te llevó a ocupar hoy la Gerencia de Calidad, Seguridad, Ambiente y Sustentabilidad?

-Llegué al sector logístico a través de una empresa que hacía logística de medicamentos y muestras médicas, donde comencé a trabajar en todo lo referente a las certificaciones de normas ISO, inicialmente ISO 9001. Cuando ingresé a Celsur seguí desarrollándome en las certificaciones, pero acá el alcance era mucho más abarcador: no sólo Calidad, sino también Ambiente e Higiene y Seguridad, lo que me llevó a ampliar mi rama de conocimiento. Logramos ampliar las certificaciones y trabajar en la mejora continua de los procesos dentro de Celsur, lo que me permitió conocer todas las operaciones y sus procesos logísticos. De ahí llegó la propuesta de ser la Gerente de Calidad, Seguridad, Ambiente y Sustentabilidad, con el desafío de empezar a trabajar los temas de sustentabilidad.

Así logramos publicar el primer reporte de sustentabilidad de la compañía; de esto ya han pasado 5 años, en los cuales he seguido evolucionando y aprendiendo mucho más de la logística.

-¿Qué implica liderar un área que reúne calidad, seguridad, ambiente y sustentabilidad? ¿Cómo se relacionan estos cuatro aspectos dentro de una operación logística?

-Es un área que ayuda a delinear un camino mucho más estructurado, no solo con foco en la productividad, sino en que hagamos todo de manera productiva pensando en el cuidado de las personas, del ambiente y de las comunidades donde trabajamos. Creo que mi sector ha sido clave en el crecimiento de Celsur: nuestros clientes cada vez nos piden más aspectos de sustentabilidad y ambiente, y el haber empezado a trabajar estos temas desde hace algunos años nos posiciona mejor frente a otros competidores. Esto nos ayudó a crecer y a ser un referente en la logística.

-¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta hoy un operador logístico para avanzar hacia operaciones más sustentables?

-Para mí el principal desafío hoy es encontrar el equilibrio entre la sustentabilidad y el negocio. Creo que el foco cambió un poco en los últimos tiempos, y me parece un cambio acertado: la sustentabilidad tiene que pensarse como un proyecto de largo plazo, y una de sus aristas centrales tiene que ser que las empresas sigan siendo rentables. Ese es el verdadero desafío, lograr ese equilibrio, porque si la sustentabilidad no convive con la rentabilidad del negocio, es sólo una declaración de buenas intenciones que no se sostiene en el tiempo. Y creo que ese equilibrio es también lo que va a permitir que más empresas se sumen a este camino, dando pasos pequeños pero firmes, en lugar de esperar a tener la solución perfecta.

-¿Qué proyectos e iniciativas concretas está llevando adelante actualmente la empresa en materia de sustentabilidad? ¿Cuáles son sus principales objetivos?

-Armamos una hoja de ruta con metas a 2026 y a 2030, y vamos avanzando en varios frentes a la vez. En transporte, empezamos a migrar los equipos internos a baterías de litio, incorporamos 4 camiones a GNC en los corredores de larga distancia, hicimos pilotos con unidades eléctricas para distribución urbana y sumamos semis escalables, que nos permiten llevar más carga con menos viajes.

En energía, incorporamos paneles solares en nuestra operación de Abbott, y estamos trabajando mucho en mejorar la medición de nuestra huella de carbono, porque es el diagnóstico que necesitamos para poder bajar las emisiones, que es nuestro principal objetivo. También estamos trabajando en inclusión y género, y en un programa de voluntariado donde trasladamos materiales de construcción para la ONG Módulo Sanitario, que construye baños en comunidades que no tienen acceso a eso. Nuestro objetivo, en definitiva, es avanzar con las metas de reducción de emisiones, ayudar a las comunidades donde trabajamos y seguir avanzando en diversidad e inclusión de género dentro de la compañía.

-¿Hay alguna iniciativa que hayan implementado recientemente y que consideres especialmente relevante por su impacto ambiental y operativo?

-Sí, destacaría la instalación de paneles solares en nuestra operación de Abbott. Nos ayuda a reducir nuestras emisiones de alcance 2, que es el que corresponde al consumo de energía eléctrica, y además tiene un doble fin que me parece muy valioso: cuando la planta no está en funcionamiento, esa energía generada no se pierde, sino que se cede a la cooperativa del municipio para que la use la comunidad. Es una iniciativa que no solo reduce nuestro impacto ambiental, sino que también devuelve algo concreto al lugar donde operamos.

-¿Qué resultados concretos han obtenido hasta el momento? ¿Qué indicadores utilizan para medir el impacto de estas iniciativas?

-En nuestro último Reporte de Sustentabilidad publicamos varios de nuestros avances. Uno de los más importantes es la reducción de nuestras emisiones en toneladas de CO2 respecto al año base, un indicador que está directamente atado a la cantidad de kilómetros recorridos por nuestra flota, así que cuando logramos reducirlo significa que estamos siendo más eficientes en la operación y no solo compensando con menos actividad. También publicamos todas las acciones de ayuda a la comunidad que llevamos adelante, porque para nosotros son parte central de los resultados que queremos mostrar, no algo secundario al dato ambiental.

-¿En qué medida sustentabilidad y eficiencia operativa van hoy de la mano? ¿Una operación más eficiente es necesariamente una operación más sustentable?

-Para mí van de la mano en la mayoría de los casos, y es de hecho parte de esa idea de equilibrio que mencioné antes: una acción sustentable que no aporta también a la eficiencia del negocio es mucho más difícil de sostener en el tiempo. Tenemos ejemplos muy concretos de esto. Automatizamos la aplicación de film stretch en los pallets para un cliente de General Rodríguez, y esa misma mejora nos permitió bajar a la mitad el costo del material y, al mismo tiempo, bajar a la mitad el consumo de plástico: el mismo cambio que optimizó el proceso también redujo el impacto ambiental. Con los semis escalables pasa algo parecido, cargamos más volumen por viaje y así bajamos la huella de carbono por tonelada transportada. Pero no siempre es exactamente lo mismo: hay decisiones sustentables, como avanzar en diversidad e inclusión o invertir en medir nuestra huella de carbono, que no te dan una ganancia de eficiencia inmediata, sino que responden a ese compromiso de largo plazo del que hablaba. Ahí es donde entra el desafío del equilibrio: sostener esas inversiones sin que dejen de ser rentables para la empresa.

-¿Qué rol tienen los clientes en este proceso? ¿La demanda por operaciones más sustentables ya está influyendo en las decisiones de los operadores logísticos?

-Tienen un rol cada vez más activo. Nuestros clientes son, en general, empresas grandes que ya tienen su propia agenda de sustentabilidad, y nuestro trabajo es acompañarlos con acciones concretas que sumen a sus objetivos, además de a los nuestros. Esto lo vivimos en cosas muy tangibles: hay clientes que nos auditan bajo sus propios estándares ambientales, como el programa PCRMA que certificamos en

las operaciones de Dow Bahía Blanca y de Abbott. En otros casos la relación es de colaboración directa, como la alianza que armamos con Dow y Delterra para logística inversa de reciclaje de plásticos. Y también nos reconocieron puntualmente por esto: CNH nos distinguió por un proyecto de sustentabilidad que presentamos en un concurso interno de la marca. Así que sí, la exigencia de los clientes ya es un factor que empuja nuestras decisiones hoy, no algo que va a pasar en el futuro.

-La logística y el transporte fueron históricamente sectores con fuerte presencia masculina. ¿Cómo fue para vos desarrollarte profesionalmente y llegar a una posición de liderazgo dentro de esta industria?

-Celsur es una empresa que genera las mismas oportunidades para hombres y mujeres, y siempre me sentí cómoda trabajando en logística. Creo además que cada vez somos más las mujeres que trabajamos en el sector, aportando esa mirada que nos caracteriza: ser metódicas y ponerle corazón a todo lo que hacemos. Para mí esa es la clave para llegar a una posición de liderazgo, estar convencida de la importancia de tu trabajo y saber que con eso estás aportando a que Celsur siga creciendo.

-Si tuvieras que elegir una transformación que la logística argentina debería concretar en los próximos cinco años para ser más sustentable, ¿cuál sería y por qué?

-Elegiría la descarbonización del transporte de cargas, porque ahí es donde más pesa nuestra huella y donde más tenemos para recorrer. Hoy dependemos casi exclusivamente del camión porque el tren perdió participación por falta de vías y de mantenimiento. Avanzar en electromovilidad y en GNC para las flotas, y en paralelo recuperar infraestructura multimodal, sería la transformación con más impacto. Como decimos siempre puertas adentro: el desafío ya no es solo mover más volumen, sino hacerlo con menor intensidad ambiental y mayor eficiencia operativa, y las empresas que logren integrar tecnología, gestión de riesgos y metas ambientales medibles van a tener una ventaja competitiva real en los próximos años.