En un país donde el 90% de la producción viaja en camión, pero solo el 1% de los conductores son mujeres, la profesionalización es la clave.
Con solo un 1% de mujeres al volante y una participación que no supera el 24% en el sector, este contexto invita a analizar cómo las empresas líderes aceleran su transformación cultural y operativa.
Durante décadas, la logística fue etiquetada como una industria “de hombres”. Sin embargo, el mapa está cambiando. Ante la creciente falta de talento y la modernización de la cadena de suministro, las empresas han comenzado a derribar barreras culturales para integrar un recurso estratégico: el talento femenino.
Hoy, la participación de las mujeres en el sector se ubica entre el 17% y el 24%, según análisis de la industria. Si bien su presencia es más fuerte en áreas de planificación y administración, el verdadero desafío reside en los roles operativos y el transporte de carga, donde la brecha refleja una realidad histórica de exclusión.
- El caso de la Academia de Conductoras
En un país donde el 90% de la producción viaja en camión, pero solo el 1% de los conductores son mujeres, la profesionalización es la clave. Bajo esta premisa, Yusen Logistics Argentina lanzó su academia “Drive Change”, una iniciativa que busca perfeccionar a mujeres en el transporte de carga pesada.
«No se trata de cumplir con un cupo, sino de buscar la excelencia operativa. Queremos tener al mejor talento detrás de nuestras cargas y por eso buscamos generar talento propio”, explica Anahí Perharic, HR & Sustainability Manager de la compañía. El programa funciona como un puente de capacitación para egresadas de planes iniciales (como el de Scania), permitiéndoles entrenar en escenarios reales de rutas portuarias y depósitos bajo estándares internacionales.
- Más allá del volante: Infraestructura y cultura
Pero la inclusión no se agota en la capacitación técnica; requiere una transformación del entorno. Natalia Romero, Directora de Recursos Humanos de Celsur, advierte que el reto es generar condiciones reales de desarrollo: «Desde revisar sesgos en la selección hasta impulsar programas de liderazgo, el objetivo es que las mujeres se animen a dar el paso».
Esta transformación incluye una batalla por la dignidad básica en la infraestructura. Yusen Logistics, por ejemplo, lidera un diálogo con terminales portuarias y clientes para garantizar condiciones de higiene elementales. Estamos convocando a toda la cadena para que la infraestructura esté a la altura», enfatiza Perharic. Gracias a esto, polos logísticos en Zárate y Campana ya están adaptando sus plantas con baños y vestuarios exclusivos.
Para los especialistas, ampliar la base de profesionales no es solo una agenda de diversidad, sino una necesidad de supervivencia. La incorporación de tecnología y la automatización están ampliando el perfil de los puestos, permitiendo que mujeres con antecedentes en seguridad vial o incluso cuerpos de bomberos aporten una mirada renovada a las rutas.
Como señalan desde Celsur, la inclusión real se logra con políticas de equidad salarial, flexibilidad y una cultura de cero tolerancia a la violencia. La logística argentina no solo está moviendo carga; está moviendo sus propias estructuras para demostrar que el entusiasmo y el potencial femenino son, hoy, el motor más extraordinario del sector.