Varios operadores logísticos -miembros de CEDOL- cuentan en una nota publicada en la revista Énfasis Logística sus experiencias exitosas.

La totalidad de los camiones que circulan por la Argentina emiten entre 34.000.000 y 42.000.000 de toneladas anuales de dióxido de carbono, de acuerdo con un análisis de Avancargo, una compañía argentina que une a dadores de carga con transportistas en su plataforma tecnológica.

Es que, en nuestro país, el transporte automotor de cargas es el principal método empleado. La participación de este tipo de transporte alcanza el 93% de la carga interurbana. Se estima que la flota total incluye alrededor de 283.000 vehículos de gran porte. 

“Si se considera un promedio de emisión de 1,02 kilos de CO2 por kilómetro y un rango de 120.000 a 145.000 kilómetros recorridos al año por camión, cada vehículo puede emitir un mínimo de 122,4 toneladas y un máximo de 147,9 toneladas de CO2 por año, según midió Avancargo.

En la última edición del “Estudio de Impacto y Sustentabilidad en el Transporte en Argentina” relevado por la firma entre más de 300 empresas de transporte de distintos tamaños y ubicaciones, sólo el 9% lleva la cuenta o reporta de algún modo sus gases de efecto invernadero.

Esto representa una disminución, en comparación con el 15% expresado en 2023 y 2022. La otra cara de la moneda, aunque en modo potencial, es que el 69% de los encuestados está dispuesto a reportar datos de eficiencia en el consumo de combustible de sus viajes.

Si bien hay avances en materia de sustentabilidad, evidentemente quedan cuentas pendientes. De hecho, el informe de Avancargo muestra que sólo un 62% de los transportistas encuestados dice saber qué es la huella de carbono, con la salvedad de que, al pedirles definirlo, el 16% lo hace mal.

Poco más de un tercio de las empresas de transporte de cargas está sintiendo la presión de clientes para reducir sus gases de efecto invernadero. Hay un incremento de 4 puntos porcentuales en los últimos dos años, especialmente en las empresas que tienen flota propia.

Se mantiene la creciente presión por parte de los clientes (11% en 2024 versus apenas 3% en 2022), pero la presión del Estado sigue siendo muy baja (3%), según relevó el informe de Avancargo. Los que ejercen mayor presión a sus transportistas para reducir sus gases de efecto invernadero son el agro, la industria, la minería, el petróleo y gas, y la construcción.

Como no podría ser de otra manera, el análisis muestra que la escala de operación, la responsabilidad administrativa y el acceso a recursos influyen en la sustentabilidad de cada segmento. Los dueños con flotas diversificadas y los operadores logísticos lideran en adopción de prácticas eficientes. También se ve mayor eficiencia en transportistas que recorren más de 10.000 kilómetros mensuales.

Donde se advierte mayor necesidad de educación es entre aquellos transportistas con operaciones menores a los 3.000 kilómetros mensuales, no obstante que su disposición a reportar eficiencia abre una puerta para fomentar prácticas más sostenibles.

Algunas experiencias exitosas

La huella de carbono de ITL -que contempla las empresas Exolgan, Exologística Argentina y Brasil y Logistic Platforms Investment- del 2024 fue de 8.830 toneladas de Investimento dióxido de carbono equivalente.

Son 6.450 toneladas de emisiones directas de gases de efecto invernadero provenientes de fuentes que son propiedad de la empresa o están controladas por ella, lo que se conoce como “Alcance 1”, y 2.380 toneladas de emisiones indirectas asociadas a la generación de electricidad que la empresa consume o “Alcance 2”.

Según precisa Camila González, responsable de Sustentabilidad del grupo ITL, representa una importante reducción desde las 13.460 toneladas de dióxido de carbono equivalente del 2019, cuando comenzaron a realizar el cálculo.

“Las metodologías usadas son GHG Protocol e ISO 14064”, puntualiza. Consisten en identificar todos los procesos de la compañía que contribuyen al cambio climático, es decir que emiten gases de efecto invernadero; inventariar todos los consumos de energía y de gases refrigerantes para un determinado período de tiempo; obtener de la bibliografía y metodología citada los factores de emisión de cada tipo de energía y gas; multiplicar cada tipo de consumo por su correspondiente factor de emisión, y sumar cada uno de los anteriores para agregar así la huella de carbono total.

“Además, nuestros inventarios de gases de efecto invernadero de 2022 y 2023 están verificados externamente. También tenemos en cuenta consideraciones operativas para entender las variaciones y elaborar soluciones de reducción. Por ejemplo, se revisan indicadores como la cantidad de contenedores movidos en muelle, consolidados o desconsolidados”, continúa.

El Grupo ITL tiene una estrategia de sustentabilidad y descarbonización basada en tres metas de reducción de gases de efecto invernadero: el 50% para el 2030, el 75% para el 2040 y el 100% para el 2050.

“La reducción se debe a la contratación de electricidad proveniente de fuentes eólicas desde el 2020; la mejora de eficiencia energética mediante instalación de iluminación LED desde el 2019, cambio a baterías de ion litio desde el 2023 y utilización de recuperadores de gases refrigerantes también desde el 2023”, explica la ejecutiva.

Para el corto plazo, según añade, “ya completamos las pruebas de biodiésel en la maquinaria portuaria y estamos a punto de implementarlo”. Además, indica, que, para la renovación de la flota de equipamiento, “se proyecta que su reemplazo sea eléctrico” y que la energía sea abastecida “con la misma metodología de renovables”.

Como síntesis, la funcionaria destaca que su empresa entiende que la sostenibilidad es un factor clave para el éxito de largo plazo. “Reducir nuestra huella de carbono no sólo mejora nuestra reputación, sino que también puede generar ahorros significativos en costos operativos y aumentar el valor para nuestros accionistas”, sostiene.

“Nuestros clientes valoran cada vez más las prácticas sostenibles y responsables. Al reducir nuestra huella de carbono, no sólo cumplimos con sus expectativas, sino que también fortalecemos nuestra relación con ellos y mejoramos nuestra competitividad en el mercado”, completa.

Otro ejemplo de reducción lo aporta Express Logística, cuya huella de carbono pasó de 0,9 kilos de dióxido de carbono equivalente por kilómetro recorrido en 2017 a 0,81 en la actualidad, casi un 11%, totalizando 3.593,4 toneladas en 2024.

“Medimos basados en el método de ‘Alcance 1’, dado que nuestra actividad principal es el transporte de cargas. Durante 2024, consumimos 775.051 litros de diésel 500 y 591.259 litros de diésel euro V, que representan más del 95% del consumo total de energía de nuestras operaciones. Para el mismo período, las unidades recorrieron 4.426.559 kilómetros”; puntualiza Hugo Portillo, gerente de Calidad y Procesos de la firma.

El ejecutivo afirma, al respecto, que comprendieron la demanda tanto de los clientes como de la sociedad: “Eso nos permitió destinar recursos para mejorar la registración, mediante herramientas informáticas y de telemetría, y la gestión, identificando y aplicando las mejores prácticas”

Desde 2017, la empresa adoptó deflectores de viento en todas sus unidades que realizan transporte de media y larga distancia, lo que le permite reducir el consumo entre un 6 y 8%. “La capacitación periódica en conducción segura y eficiente es otra de las medidas que nos brindó muy buen resultado. El uso de telemetría nos sirvió para reducir excesos de velocidad y el ralentí, y gestionar los estilos de conducción de los choferes”, observa.

“Las acciones implementadas para reducir la siniestralidad vial también fueron muy útiles, porque cuanto más seguro se conduce también se es más eficiente. Un programa de mantenimiento preventivo más exigente, además, no sólo nos permitió contar con una mayor disponibilidad de flota, sino además mejorar los consumos de combustible”, continúa.

Para el funcionario, “aún en el duro contexto económico que nos toca vivir, la empresa logró mantener un saludable ritmo de renovación de flota e incorporó unidades 0Km euro V, con mejores prestaciones en cuanto a consumo y emisiones. A todo esto, sumamos que, desde 2020, pusimos especial foco en la adopción de electromovilidad en la última milla, con unidades ultralivianas y livianas, que operan desde hubs urbanos, con lo que se logra una importante reducción de la huella”.

De hecho, la compañía se convirtió en el operador del primer camión 100% eléctrico que rodó por las rutas argentinas, el VW e-delivery, cuyo cargador se alimenta parcialmente de energía solar.

“Mediante la reducción de la huella de carbono, buscamos diferenciarnos y brindar valor agregado al cliente. Lamentablemente, no existen otro tipo de incentivos que pudieran servir de apoyo para implementar nuevas tecnologías de propulsión más limpias”, reflexiona.

Mejora de la competitividad

Si menos del 10% de los transportistas lleva registro de sus gases de efecto invernadero, la pregunta del millón es si bajar la huella de carbono mejora realmente la competitividad de las empresas o es sólo un lugar común.

Para Ernesto Tentori, gerente de Sostenibilidad de Zarcam, no hay dudas al respecto. Con el propósito de que la descarbonización del signifique una oportunidad para impulsar la eficiencia, reducir costos y construir un futuro más sostenible, desde el 2020, Zarcam cuenta con un equipo de gestión de la energía dedicado a realizar análisis periódicos de la situación energética actual y futura.

Como consecuencia, la firma que representa implementó un plan orientado a la reducción de su huella de carbono y de la intensidad de sus emisiones. “Este plan no sólo busca mitigar el impacto ambiental, sino también mejorar nuestra competitividad en el mercado, alinearnos con las mejores prácticas de sostenibilidad, y responder a las crecientes demandas de responsabilidad ambiental”, asegura.

“Los ítems que forman parte del plan de eficiencia energética en transporte son los de telemetría, renovación de unidades, capacitación sobre conducción ecológica, segura y sustentable, deflectores de viento tridimensionales, control y disminución de ralentí, sistema dual-fuel, unidades 100% GNC, disminución de peso e incorporación de deflector lateral en la unidad de arrastre”, enumera.

En el caso del plan de eficiencia energética en almacenamiento incluye “lucarnas y chapas traslúcidas en techos, luminarias LED, termotanques solares, aparatos eléctricos y electrónicos con mejor etiqueta de eficiencia energética, autoelevadores eléctricos y consumo de energía renovable fotovoltaica”.

En ese sentido, el vocero informa acerca de un inventario de emisiones de 4.084 toneladas de dióxido de carbono equivalente calculado en 2023, con una intensidad de 0,524 kilos de dióxido de carbono equivalente por kilómetro recorrido en operaciones de transporte y de 0,4 kilos por pallet movido en las de almacenamiento.

“El transporte se presenta como el principal impulsor de las emisiones de Zarcam. Representa un 84,2% del total. Esta cifra se debe al uso intensivo de combustibles fósiles en nuestra flota de vehículos propia y contratada. El servicio de almacenamiento también contribuye en nuestra huella de carbono”, indica.

Según el último reporte de sustentabilidad de Loginter, finalmente, la huella de carbono actual del operador es de 1.728 toneladas de dióxido de carbono equivalente al año. Incluye los datos de “consumo de combustible en nuestras operaciones, consumo eléctrico en todas nuestras instalaciones, kilómetros recorridos tanto por vehículos propios como tercerizados, y volumen de carga transportada, en toneladas por kilómetro, lo que nos permite evaluar la eficiencia operativa”, según explica Rubén Cabral, gerente de Sostenibilidad, Calidad, SySO & MA de la empresa.

El esfuerzo de la organización, no sólo por medir y gestionar de manera precisa sus emisiones sino por reducirlas, se manifiesta en la incorporación de nuevos vehículos más eficientes y menos contaminantes, la optimización de rutas mediante tecnologías TMS y Torre de Control para mejorar la eficiencia y disminuir el consumo de combustible, y la capacitación a los conductores en un manejo eficiente, según el ejecutivo.

“Estas acciones reducen directamente el consumo de combustible y la distancia recorrida, lo que se traduce en una disminución tangible de las emisiones”, subraya. Y concluye: “Los incentivos están muy claros. Los clientes exigen socios logísticos comprometidos con la sustentabilidad, y la reducción de costos por el menor consumo de combustible y energía, al final del día, se refleja directamente en la mejora de la rentabilidad”.

CEDOL apuesta al transporte sostenible

La Cámara Empresaria de Operadores Logísticos se incorporó al Comité Consultivo de la Plataforma ONTS y el equipo de especialistas de su departamento de Ambiente se propone mejorar la medición de la Huella de Carbono.

La Cámara Empresaria de Operadores Logísticos -CEDOL- se incorporó al Comité Consultivo de la Plataforma Observatorio Nacional de Transporte Sostenible -ONTS-, una iniciativa que propone fomentar la descarbonización del sector transporte y se desarrolla en el marco del Proyecto “ProCLIM- AR”, fruto de un acuerdo de cooperación bilateral entre los gobiernos de Argentina y Alemania. Está liderado por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y con la colaboración de la Fundación AVINA y la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH – Cooperación Alemana para el Desarrollo. 

CEDOL participó además de la conformación de la mesa de trabajo para la incorporación de transporte pesado con GNC, organizada por la AOYPF (Asociación de Operadores de YPF). Esta mesa tiene el objetivo de impulsar una mayor adopción del GNC en el transporte de carga de larga distancia, aunando esfuerzos de expendedores de combustible, autoridades regulatorias, fabricantes de vehículos y el sector del transporte y la logística.

Por otra parte, el equipo de especialistas del departamento de Ambiente de CEDOL inició a fines de 2024 las pruebas con un esquema mejorado de medición de la Huella de Carbono, que construye sobre la experiencia obtenida en los últimos años y busca mejorar los sistemas de información con los que cuentan los socios de la cámara para medir su desempeño ambiental.